Tú, yo y cualquiera que se niegue a aceptar el capitalismo y la publicidad, es una marca.
Posiblemente no estemos en ningún estante del Mercadona, no tengamos ningún código de barras ni ninguna etiqueta que ponga nuestro precio. Tampoco es que seamos famosos ni populares como Chupachups. Pero para eso no debemos copiar a Cocacola y ser Pepsi, porque estamos constantemente mostrando y esponiéndo la mejor versión de nosotros mismos...
Realmente me encantaría que alguien tuviera narices para decirme que jamás ha exagerado o inventado algún punto en su vida, para conseguir algo, caer bien o dar una buena expresión.
Esto es realmente lo que hace la publicidad; buscar la mejor versión del producto. En cualquier caso, existe una gran diferencia entre la buena publicidad, y la mala.
Es evidente que no es lo mismo mostrar lo mejor que se tiene y omitir esas cosas que peor tienes a simple vista, que ir haciendo spam y a ir diciendo mientras gritas cosas que no tienes.
Por decirlo de alguna manera, hay personas con una gran marca personal; otras son pura apariencia y están muy sobrevaloradas; otras son marcas blancas; otras son puras imitaciones; y otras simplementes ya vienen defectuosas de fábrica y son totalmente prescindibles, no las necesitas. Pero claro, eso no lo sabías a la hora de conocerla. Que en ese momento te callera bien, no quita que luego te decepcionara liberadamente.
¿Pero qué les pasa a esas personas? Que se quedan solas.
¿Qué les pasa a las marcas que solo venden aire, y no venden nada más? Que se retiran del mercado definitivamente, por que no venden. La última palabra la tiene el consumidor, es decir, tú.
El 80 % de los productos que venden en el supermercado son puro fracaso. Solo el 20 % de las personas que conocemos en nuestra vida, merecen la pena.
Y aún así, no nos parece tan raro. Puede que ahora mismo te sientas manipulado con lo que digo, en este mismo instante; y tenéis derecho a estarlo. Todo el mundo tiene derecho a pensar como desee. Pero me gustaría que vierais ese lado bueno conmigo, que tiene la publicidad. Por un momento, quitad ese lado oscuro que tiene la publicidad, ese lado maligno que tienen casi todas las profesiones y marcas. Os hablo de esa búsqueda de la emoción del consumidor. De esa formidable manera para llamar la atención y captarla. Eso que rompe la rutina a cualquiera. Pero quiero que miréis esa extraordinaria idea que es trasmitida en menos de veinte segundos, cuando una persona normal y corriente no sería capaz ni de escribirla en dos años enteros.
Me da mucha pena cuando la gente solo se queda con el lado malo de la publicidad. Sí, es cierto, hay publicidad mala. Pero la publicidad mala se cambia y se hace zapping. La publicidad buena, mueve el mundo. Y perdonadme si quiero quedarme con ese lado bueno, porque la publicidad, señores, en definitiva sirve para comunicar, y cerrando con lo que he dicho al principio del texto, exactamente, soy una marca que intenta dar la mejor versión de sí misma.
Si no dices tú quien eres, otro lo dirá por tí; recuerda esto.
Y aunque esté todo esto muy infravalorado, espero que penséis igual que yo al final de leer esta pequeña guía que he hecho yo mismo. Gracias :))
(¡Vente a la página ''Yo Soy Una Marca , ¿y tú?'' en tuenti si te ha gustado ^^!) :D